La palabra doula es muy antigua, es en griego, y nombraba a una mujer que sirve a otra. Hoy, la doula es a una mujer experimentada en el trabajo de parto, parto y puerperio, que acompaña a la madre y su pareja/acompañante a lo largo de la gestación y hasta después de nacido el bebé , dándole apoyo emocional y físico, y ofreciéndole información de forma empática. La doula no tiene responsabilidad en la esfera clínica, ni está facultada para evaluar el progreso del parto ni detectar patologías. Está junto a la mujer que pare (y su acompañante) desde que comienza el trabajo de parto (aun en el domicilio). Brinda distintas medidas de confort de acuerdo a las necesidades de cada mujer. Conoce y respeta los deseos de la mujer respecto de su parto y la ayuda para que esos anhelos se cumplan. Con su aporte amoroso resguarda la memoria de la mujer sobre la experiencia de su parto. Una de las cualidades más importante de la Doula es la paciencia. Su compañía es respetuosa, sin invadir, perturbar ni imponer. Durante toda la historia del ser humano y en la mayoría de las culturas es habitual que la madre esté acompañada en el parto por otra mujer que, experimentada, le ofrezca sobre todo apoyo emocional y logístico. Esta costumbre desapareció en la cultura occidental industrial al llevar el parto al ámbito hospitalario. A partir de entonces ese apoyo y compañía era brindado de forma esporádica y frecuentemente en forma no-empática por el personal hospitalario. Actualmente ya se permite que el padre esté presente en el parto (Ley25929), pero esta presencia, que es importante, no ofrece siempre la contención y experiencia que algunas mujeres precisan y son pocas las madres que son acompañadas permanentemente por otra mujer. El papel de la doula en el parto es estar atenta y actuar para que la mujer tenga un buen recuerdo de su parto. Es experta en analgesia no medicamentosa, en medidas de confort durante el trabajo de parto. Le habla, ofrece sugerencias a la parturienta o a su acompañante; ayuda a interpretar las explicaciones médicas, le puede ayudar a moverse o propone tomar otra postura más cómoda. Su función es cuidar el estado emocional de la mujer y velar para que el ambiente de su parto sea íntimo y seguro. La presencia de la doula en nuestra ciudad no es muy conocida- Es por eso que es conveniente llegar a un acuerdo previo con el equipo médico para que su presencia sea aceptada. La doula puede dar un masaje, poner aromas o música suave, vigilar que la luz sea adecuada, ralentizar las visitas, pero lo más valorado es el modo en el que acompaña a la madre sin juzgar, con palabras positivas, aceptándola completamente. Algunos estudios han relacionado la presencia de una doula en el parto con las siguientes evidencias: 50% reducción en cesáreas 25% parto más corto 60% menos peticiones de epidural 40% menos uso de oxitocina sintética 30% menos uso de analgésicos 40% menos uso de fórceps Mejora el vínculo padres-bebé Menos problemas con la lactancia Menor incidencia de depresión posparto (*) Kennel, Klaus y Kennel (1993) Además, las mujeres acompañadas por doulas tienden a tener un mejor recuerdo de sus partos y aumentan los sentimientos de logro y autovaloración, lo cual contribuye a un mejor vínculo mamá-bebé. Dónde y cómo es su trabajo? Las doulas pueden desempeñarse en hospitales, casas de partos, sanatorios y en los domicilios. Lo ideal es que la doula tenga algunos encuentros previos con la mujer embarazada, que sirven para conocerse y establecer así una relación entre ambas. En estos encuentros la doula orientará a la mujer y su acompañante (si lo hubiera) para que pueda ir encontrando su deseo en relación a todo el proceso del parto e intentará ayudar a que esa mujer pueda llevarlo a cabo en la medida de lo posible. Al inicio del trabajo de parto comienza el acompañamiento que será diferente de acuerdo a las necesidades propias de cada mujer. Siempre sosteniendo y acompañando, respetando sus deseos y su intimidad y la de su pareja. Una de las cualidades más importantes de la doula es la paciencia. Después del parto la doula puede seguir acompañando a la mujer durante su puerperio, ayudando con la lactancia, contribuyendo al vínculo con el bebé, tranquilizando y calmando dudas e inquietudes de los padres y facilitando la reorganización del hogar y el descanso de la madre "recién nacida". En definitiva, acompaña a la madre en forma amorosa y la alienta para favorecer la aparición de la madre que toda mujer llevamos adentro. La doula puede Poner al servicio de la embarazada todos aquellos saberes y prácticas que haya ido adquiriendo a lo largo de su vida, y que sean tendientes al bienestar de la mujer, como ser: masajes, posturas, ejercicios corporales y/o respiratorios, trabajo con aromaterapia, reiki, reflexología, dígitopuntura, visualizaciones, ambientación con música, uso del rebozo, canto, danza, etc., con la única premisa de que cualquier actividad que se realice sea evaluada conjuntamente con la mujer y suspendida si no es de su agrado. La doula debe Tener paciencia y respetar el tiempo de cada parto. Conocer y entender la fisiología del parto. Entender la importancia del apoyo y acompañamiento emocional de la embarazada por sobre todos los saberes y destrezas adquiridas. Recordar en todo momento, que el parto es de “esa” mujer, y trabajar para que ella viva la mejor experiencia que le sea posible. Estar siempre atenta a las necesidades de la mujer. Intentar proveerle el máximo bienestar posible, sin perturbarla en su trabajo de parto, entendiendo el parto como un momento muy íntimo. Estar atenta al acompañante de la parturienta, evaluando qué pudiera hacerle falta para que pueda acompañarla mejor. Privilegiar la atención a la parturienta por sobre la atención a cualquier otra persona. No dejar a la mujer sola, salvo que ella lo desee y lo necesite. Respetar la decisión de la mujer y su pareja en cualquier caso, aunque esa decisión sea dejar a la doula fuera del parto. Fomentar el vínculo madre-bebé y la lactancia materna. La doula no debe Imponer a la embarazada su propia ideología acerca de cómo debe ser su parto. Realizar ninguna maniobra propia del quehacer del equipo asistencial (partera u obstetra) como ser tactar a la parturienta, colocarle un suero, suministrar ningún medicamento u hormona sintética, etc. aunque se trate de una mujer que está profesionalmente capacitada para hacerlo. La mujer que funciona como doula no se involucra en cuestiones obstétricas. En el caso en que surja un desacuerdo muy grande y conflictivo con las conductas del equipo obstétrico, la doula no debe jamás entrar en una disputa con el mismo frente a la parturienta. Tampoco debe hacer comentarios al respecto que pudieran angustiar o poner en alerta a la mujer en esa circunstancia. La doula deberá encontrar la manera de ayudarla en todo momento, aunque sea en una situación muy adversa. Imponer a la embarazada prácticas, conductas o posiciones que no le resulten benefíciosas o agradables en ese momento particular. La doula no debe perder jamás el foco en que esa mujer es única y debe ser respetada todo el tiempo. La doula no debe, con ninguna clase de sugerencia o práctica, perturbar el trabajo de parto. Reprimir o corregir cualquier manifestación o expresión espontánea de la mujer en cualquier momento del parto. Es esperable que la doula Conozca previamente a la parturienta. En esos encuentros se intenta establecer un vínculo con la mujer que va a parir, que será construido sobre una base de total honestidad y respeto mutuo. Así detectará sus preferencias, sus inquietudes, su personalidad, y todo aquello que pudiera ser valioso para la mujer en el momento del parto. Aliente a la embarazada a realizar todas las preguntas a su médico y/o partera acerca del parto. La doula puede orientar a la embarazada para que pueda obtener la máxima información real posible acerca del estilo de su médico en el parto. Aclare a la mujer cuáles son sus funciones y cuáles son sus límites. Aliente a la parturienta a escucharse, a conocerse, y a pedir lo que necesita en todo momento. Mantenga la conducta interna de auto-observarse, para discriminar cuándo su propia impaciencia o angustia pueda interferir en su trabajo Más allá de la decisión de contratar una doula, toda Mujer Argentina debe saber que existe una LEY NACIONAL que, entre otras cosas, le garantiza el derecho a estar acompañada por una persona de su elección durante todo su trabajo de parto y parto y que no existe ninguna justificación, tanto en el ámbito privado como público, para que se lo impidan. Es muy importante que las mujeres conozcan y divulguen esta ley ya que es muy frecuente que se haga caso omiso de la misma con diversas excusas, especialmente en hospitales públicos. Las más frecuentes son que el padre del niño no ha asistido al curso de preparación para el parto o que ediliciamente no están preparados para la presencia de hombres en la sala de partos, ya que le restaría intimidad al resto de las mujeres. Contratar una doula Si una mujer o una pareja deciden contratar los servicios de una doula es necesario que tome una entrevista con la doula elegida para evaluar cómo se sienten con ella y decidir si es la persona que están buscando. Junto a la doula elegida encontrarán la mejor manera de incluirla en el trabajo de parto, parto y posparto inmediato. En general la mayoría de los equipos médicos aún no están acostumbrados a su participación y puede ser necesaria una charla previa con el médico y partera, de ser necesario incluyendo a la doula. Honorarios TINKUNACO no fija el monto de los honorarios de cada doula, la misma doula establece individualmente sus honorarios que pactará con cada mujer o pareja. A modo de orientación se establece: Un honorario mínimo, que contemple todos los viáticos de la doula y un honorario máximo de $800 por todo el servicio. Esto, qué debe incluír? Dos encuentros prenatales Acompañamiento durante el trabajo de parto, parto y post parto inmediato Cuatro encuentros post natales ¿La ley argentina contempla la figura de la doula? La ley argentina contempla un acompañante que elige la parturienta, sin especificar el vínculo. Tengo partera ¿necesito también una doula? La Doula y la partera cumplen dos roles diferenciados con características propias, que no se contraponen ni se excluyen. Desde los inicios de la humanidad y hasta hace no mucho tiempo, el momento del un parto era un espacio femenino donde la parturienta estaba acompañada por dos ó tres mujeres que la ayudaban, contenían y asistían de ser necesario. La mujer más experimentada era la partera y las demás (generalmente miembros de la familia) cumplían el rol de doulas, ya que daban soporte emocional, se ocupaban de las tareas de la casa y también colaboraban con la partera, que por sus conocimientos y experiencias se ocupaba de las cuestiones concretas de la atención de un nacimiento. En la actualidad la doula suele comenzar su labor de acompañamiento en el trabajo de parto, un poco antes de que la partera comience a realizar los controles clínicos, los cuales no puede realizar la doula. Equipo de doulas de Tinkunaco María Victoria Salami Carolina Gavazza Claudia Barreyro
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